Según un artículo publicado por el científico del CSIC Javier López Linaje, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC: La patata en España: historia y agroecología del tubérculo andino”

Se atribuye su invención a dos hacendados de la comarca de “La Serena” en Badajoz.

El 27 de febrero de 1798 estos dos terratenientes, Joseph de Tena Godoy y el marqués de Robledo, buscaban la manera de dar de comer a la población hambrienta en esa época.

Querían hacer un “pan a base de patata”, pero no quisieron hacerlo en el horno, sino que lo hicieron en la sartén.

Con la ayuda de varias mujeres del lugar, la idea fue evolucionando a freír, con el aceite de oliva de allí, las patatas cortadas sin necesidad de hacerlas harina y añadirle huevo batido y así fue evolucionando a esta delicia culinaria.

En Villanueva de la Serena (Badajoz) el Lunes de Pascua se organiza el Día de la Jira en que se pasa un día de campo acompañado en el que este manjar es el protagonista.

Desde el año 2013, se celebra este descubrimiento “villanovense” con La Feria de la Tortilla en Villanueva de la Serena

El 17 de marzo de 1935 en el «Semanario ellas» se da a conocer una receta original de tortilla. Otro dato en cuanto a las distintas formas de preparación de tortilla de patatas en el que quizás sea más parecida la manera a la que se hace actualmente y que se debe al cocinero aragonés Teodoro Bardají Mas.

Se trata de la que conocemos hoy como tortilla española, pero con la variante de que no fríe con antelación las patatas.

Generalmente se cocina con patata y cebolla.

El famoso pincho de tortilla servido en bares de España con su típica disposición con tenedor clavado.

Existen tantas formas de hacerla como cocineros.

Para unos, las patatas deben estar más cocidas que fritas, (generalmente en aceite de oliva, aunque algunas personas no les gustan el sabor tan fuerte y lo cambian por aceite de girasol) y se deben dejar en remojo con el huevo batido un tiempo —no menos de diez minutos, aunque mejor si se las deja durante media hora— para que se empapen y adquieran la consistencia adecuada, a otras no les gusta dejar el huevo tanto tiempo…

​En cualquier caso conviene escurrir bien de aceite las patatas antes de mezclarlas con el huevo.

Puede ser elaborada cuajando el huevo por completo o dejando el huevo semicuajado, gruesa o fina, recién elaborada o reposada.

Se puede comer en plato, en bocadillo (denominado bocadillo de tortilla española), en tapa o en pincho —o, en Argentina y Uruguay, en «dados»: pequeñas porciones como parte de una picada—.

También se le pueden añadir ingredientes a la receta base, como cebolla, pimientos, chorizo, champiñones. Incluso puede cambiar la forma en que se cortan las patatas: trozos desiguales, rodajas finas o daditos.

 Variantes

Además del huevo y las patatas, a menudo lleva también cebolla, dependiendo de la zona o del gusto de los consumidores o del cocinero.

La preferencia por la tortilla con cebolla, o sin ella, provoca en ocasiones discusiones de salón entre los partidarios de una y de otra, llegando a formarse dos claros grupos de personas: los, partidarios de la tortilla de patatas con cebolla, y los partidarios de la tortilla solo con patatas y huevo. Ambos grupos difuminan sus preferencias ante lo que consideran variantes más heterodoxas.​

En Madrid se sirven las tortillas bravas, que tienen una salsa picante similar a la empleada en las patatas bravas y suelen ser de un tamaño reducido, aunque también se suelen acompañar con mahonesa o ali-oli. Se pueden acompañar de diversas salsas, currys y aderezos.

Si se desea que quede más esponjosa y jugosa, puede añadirse al huevo un chorrito de leche, antes de mezclar con las patatas.

Existen variantes de esta tortilla que incluyen de otros ingredientes, tal es la tortilla paisana, que además de las patatas y el huevo lleva chorizo, pimiento rojo y guisantes. Otra variedad sería la tortilla rellena, la cual puede ser una gruesa abierta por la mitad, o ser dos finas puestas una encima de otra. Entre ambas partes, a modo de sándwich, iría un relleno, que puede ser vegetal, ensaladilla, jamón, queso, bacón o surimi.

 Variantes en otras culturas

Bien diferente —aunque pudiera pensarse que tiene un cierto parecido— es el “Rösti” en la cocina Suiza de lengua alemana, pues no lleva huevo.

A pesar de su nombre, tampoco es semejante la tortilla de papa de Chiloé (Chile), que es un tipo de pan de papa elaborado con papas hervidas y harina de trigo.

Variantes «de emergencia»

Durante la Guerra civil española se popularizó también la falsa tortilla de patatas, hecha con peladuras de naranja en vez de patatas.

También sin huevo, o con huevo pasteurizado, la hacen en restaurantes, para evitar la salmonelosis.

En la cocina gaditana existe una tortilla de huevo con patatas ralladas denominada «tortilla gaditana».​

José Antonio Labordeta popularizó una tortilla hecha con patatas de bolsa cuando era diputado en el Congreso.

 

Salud

Se aconseja que en la elaboración la tortilla quede compacta y «bien hecha» en su interior, sin partes crudas que pudiesen contaminarse y ser fuentes de salmonelosis.

Su aporte calórico varía según la cantidad de aceite empleada, la patata y el huevo tienen un aporte de unas 80 y 150 calorías por 100 gramos, respectivamente.

 

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