La palabra potaje” viene del francés “potage” que significa sopa. Se llama potaje por que se elabora en un pote, caldero o cazuela, es decir, que coge el nombre del recipiente en el que se hace este tipo de guisos.

El Potaje de Vigilia, también llamado “Cocina de Garbanzos” (en parte de Andalucía), “Potaje de Garbanzos con Espinacas y Bacalao”,” Potaje de Cuaresma” o “Desarme” (en Asturias). Es un plato que habitualmente se confecciona en los viernes de la Cuaresma en España, pues por tradición religiosa, no se come carne y el bacalao aporta las proteínas al guiso.

Es muy habitual en Semana Santa en España y un plato muy sabroso y completo.

Uno de sus principales ingredientes es el bacalao en salazón, que, junto con los garbanzos, ha de ponerse en remojo el día anterior. También incluye espinacas y huevos cocidos.

La tradición dice que hay que servirlo en el mismo “pote” en el que se ha guisado, aunque hoy día se sirve en sopera, para ir sirviéndose cada comensal al gusto, y repetir, si se quiere. Ya en el plato, se decora con huevos cocidos en gajos o picaditos.

Este potaje tiene su origen en el pote gallego y el pote asturiano, en los que sobresale los productos cárnicos como chorizos, costillas de cerdo, tocinos, lacones, morcillas… Pero al prohibir éstos en la vigilia, se fueron derivando a este rico manjar elaborado con lo que los pescadores que no podían faenar por el mal tiempo o cualquier otro problema, hacían el pote, es decir, con el pescado (en salazón).

En algunas regiones se le pone un puñado de judías blancas, en otras “unto” (tocino ligeramente rancio) y “grelos” en la zona nordeste de España.

Aunque mayormente se elaboran éstos potes con alubias.

¿Cuál es entonces el verdadero potaje de vigilia?

Se cree que, por influencia castellana, o quizás por la propia exquisitez del plato, se considera potaje de vigilia el preparado a base de garbanzos, espinacas y bacalao.

Es plato de origen madrileño, muy popular desde hace bastantes siglos (hasta hace poco, en las provincias castellanas, del mar solo se comía congrio, sardinas arenques, bacalao y pulpo, por supuesto, en salazón).

Debía ser considerado como de lujo en estas tierras cuando, se lo dieron a la milicia Carlista que tomó Oviedo el 19 de octubre de 1836, para dejar sin fuerzas para defenderse a los asaltantes, y poder así desarmarlos y ponerlos a buen recaudo (a partir de entonces se confunde en Asturias “El Desarme” con el “Potaje de vigilia”, porque el plato de garbanzos es el mismo).

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